Oda a Carlos (en su cumpleaños)

Antes de Carlos no me gustaba ir al súper, ni mucho menos cocinar.

No me gustaba ir a lugares con mucha gente y nunca había ido a un estadio.

Antes de Carlos yo no me quería casar (de nuevo) ni tener más hijos (heme aquí con dos hijas más).

Mis regalos eran siempre tarjetas de regalo, no tomaba en cuenta los gustos de la persona en cuestión, sólo los míos.

Antes de Carlos tomaba el café con leche y azúcar. Perdón, perdón, perdón.

Creía que no podía ser amiga de gente con la que no tengo nada en común.

Antes de Carlos no creía mucho en mí. No emprendía ni conocía mi potencial.

Creía que no era comprendida por la gente, siendo que era yo la que no hacía un esfuerzo por interesarme por los demás.

Antes de Carlos tenía prisa siempre y no disfrutaba igual de la vida. No tomaba el tiempo de recordar una sonrisa, una mirada, una frase, una caricia.

Comía carne y daba muchas cosas por hecho que ahora cuestiono.

Mi vida no era la misma. No era mala, pero ahora es mucho mejor.

Gracias por estar en mi vida. Te deseo hoy y siempre que seas muy feliz y pleno. ¡Feliz cumpleaños!

 

Pan de plátano

Con una adolescente en casa que puede comerse tres plátanos en un día y luego ignorarlos por una semana siempre tengo un par de plátanos maduros, listos para ser convertidos en delicioso pan de plátano.

Les dejo una receta sencilla que pueden hacer en un solo tazón.

Necesitas:

3/4 de taza de nuez pecana picada.

1/3 de taza de aceite vegetal.

1/2 taza de miel de maple (o miel de abeja).

2 huevos (o 2 cucharada de linaza molida disueltas en 6 cucharadas de agua).

1 taza de plátanos machacados.

1 cucharadita de extracto de vainilla.

1/2 cucharadita de sal.

1/2 cucharadita de canela.

1 y 1/3 de taza de harina.

1 cucharadita de bicarbonato de sodio.

1/4 de taza de leche vegetal o agua.

Procedimiento:

Precalienta el horno a 165 grados Centígrados (o 325 grados Fahrenheit) y engrasa un molde para pan de 9×5 pulgadas. (otra opción es ponerle papel encerado).

Pon la nuez en una bandeja y hornéala por 5 minutos volteándolas a la mitad. Deja el horno prendido.7592026880_IMG_1195

En un tazón grande, bate el aceite y la miel. Agrega los huevos o la linaza y vuelve a batir.

Agrega los plátanos y la leche y vuelve a batir.  Agrega el bicarbonato, la vainilla, sal y canela y bate hasta que todo quede incorporado. Cambia  el batidor por una cuchara grande e incorpora la harina. Incorpora después suavemente las nueces.

Distribuye la masa en el molde preparado.

Espolvorea canela y haz un diseño en zigzag con un palillo o cuchillo para mantequilla para un efecto marmoleado.

Hornea por 55 ó 65 minutos. Hasta que un palillo salga limpio al insertarlo en medio del pan. Deja que el pan se enfríe en el molde por 5 minutos y luego transfiérelo a una rejilla para que termine de enfriarse por 30 minutos.

Disfrútalo solo, con algún untable sabor chocolate o con un poco de margarina.

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Receta inspirada por Kathryne Taylor, autora del libro Love Real Food.

Berenjena con garbanzo

Muchas de mis recetas responden a lo que tengo en el momento en el refri, y a veces a lo que tengo en el refri a punto de echarse a perder; tal es el caso de esta berenjena.  Inspirada en una receta de The First Mess. Ahí les va:

Ingredientes:

1 berenjena cortada en cuadros.

3 cucharaditas de aceite vegetal.

1 lata de garbanzos, enjuagados con agua para quitar el exceso de sal.

1 cebolla picada.

1 chile serrano sin semillas y picado.

3 ajos picados.

1/2 cucharadita de comino molido.

1/2 cucharadita de cilantro (coriander) molido.

1/2 cucharadita de caraway molido (omitir en caso de no tenerlo).

2 tazas de tomates cortados, pueden ser frescos o en lata.

1 taza de caldo vegetal.

1/4 taza de perejil.

1 limón.

Procedimiento:

Se corta la berenjena y se pone en un colador con 1 cucharada de sal. Se revuelve para que toda la berenjena quede salada y se deja reposando, de media a una hora.

Cuando transcurrió el tiempo deseado enjuagamos la berenjena con agua y secamos con toalla o servilleta.

Ponemos a fuego medio un sartén con una cucharadita de aceite y cuando esté bien caliente ponemos la berenjena. Podemos hacerlo por tandas, de tal manera que sellemos la berenjena por todos los lados y que quede ligeramente café y se vea jugosa. Agregamos una cucharadita de aceite por tanda si es necesario. Yo usé dos cucharaditas porque fueron dos tandas.

Sacamos la berenjena del sartén y la ponemos sobre un plato con servilletas para que absorban el aceite. Reservamos.

En una olla que no sea reactiva al tomate (de preferencia que no tenga teflón) ponemos una cucharadita de aceite y cuando esté caliente agregamos la cebolla y el chile. Meneamos hasta que la cebolla esté transparente y agregamos el ajo y las especies: comino, cilantro y caraway. Revolvemos por 30 segundos y luego agregamos los garbanzos y salpimentamos al gusto. Revolvemos muy bien de tal manera que los garbanzos queden bien impregnados de las especies y agregamos los tomates y el caldo vegetal.

Llevamos a ebullición y dejamos que hierva en fuego bajo por 10 minutos, después incorporamos la berenjena y dejamos que vuelva a hervir. Apagamos y agregamos el perejil y el jugo del limón.

Servimos con arroz, quinoa o algún otro cereal.

Me platican si lo intentan.

¡Provecho!

 

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Celebrando la lactancia

Mi historia de madre lactante no es muy diferente a la de la mayoría.

Con mi primer hija dejé la lactancia a los 3 meses apenas. Ya para entonces complementaba. El último día que amamanté fue uno de los más dolorosos física y emocionalmente. Quería seguir amamantando a mi bebé pero cada sesión era más dolorosa que la anterior. Tenía grietas y sangraba mucho. Ese día mi bebé al devolver leche, devolvió sangre.  Me rendí.

Me gusta pensar que las mamás siempre hacemos lo que pensamos es mejor para nuestros bebés.  Por eso el tema de la lactancia es tan delicado. Una mamá que amamanta no es mejor que una que no lo hace. Las dos creen estar haciendo lo que es mejor para sus bebés y para ellas mismas.

Las claves para que más mamás quieran y logren amamantar son en primer lugar la información; si una mamá conoce con anterioridad al nacimiento de su bebé los beneficios que le brinda la alimentación al pecho a su bebé (y a ella también), difícilmente no amamantaría. La segunda es el apoyo; se puede tener toda la información pero a la hora de tener a nuestro bebé en brazos y ponerlo al pecho, nos surgen millones de dudas: ¿estará comiendo bien?, ¿es normal sentir un calambre?, ¿se estará prendiendo correctamente?, y así. También nuestra familia y pareja cumplen un rol primordial en el éxito de la lactancia.

Yo quise aprender, quise informarme y empoderarme para que la experiencia con mi siguiente bebé fuera diferente. Y sí que lo fue. Información y apoyo fue lo que necesité para poder amamantar a Camila por año y medio.

Todas nuestras vivencias pueden tener un aprendizaje. Tuve que pasar por una experiencia dura para querer cambiar y poder disfrutar de mi lactancia. Las dos las valoro. Las dos son mías. Las dos forman parte de quien yo soy.

A todas las familias que celebran conmigo la semana internacional de la lactancia las abrazo y reconozco. ¡Que cada vez seamos más!

-Goretti

Papá portea

Todos los nuevos papás podemos atestiguarlo; las primeras semanas son las más retadoras. Por más que nos hayan enseñado, platicado, ejemplificado de qué se trata tener a un bebé, no conseguimos entenderlo hasta estar inmersos en esos primeros días.

Y en ese remolino de nuevas vivencias, emociones y desveladas, papá puede sentirse relegado. Esto es especialmente cierto cuando la nueva mamá ha decidido amamantar. La díada mamá – bebé es tan única y mamá pasa tanto tiempo amamantando al nuevo miembro que papá no encuentra su lugar.

El primer consejo para el nuevo papá es atender a su pareja. ¿Cómo puedo participar en esos primeros días? Sé el cuidador de ese nuevo par: provee de comida y sobre todo AGUA, a tu mujer; ayuda con las labores del hogar en la medida de lo posible para que ella descanse cuando el bebé lo haga y no se estrese por cosas que no lo ameriten.

Y una vez que las necesidades básicas de tu pareja estén cubiertas, portea. Portear a tu bebé ayuda a crear ese vínculo que la mujer desarrolla con su cría por medio de la lactancia a través del constante contacto e interacción. Portear contribuye a que conozcas a tu bebé y entiendas su lenguaje y comportamiento. Y tu bebé te conocerá también.

La sensación de tener a tu bebé en tus brazos y que él se sienta tranquilo y a salvo es incomparable.

¡Inténtalo! y platicamos.

-Goretti

 

Mi bebé no me ve

Cuando tuve a mi primer hija, hace 14 años ya; amamantar era la mar de aburrido. Para empezar mis papás eran muy tradicionales, cosa que ha (¿he?) cambiado y “tenía” que irme a mi cuarto (en la casa familiar) para amamantar. Como muchas saben, amamantar y leer un libro en los primeros días es difícil porque hay que trabajar en tener un buen enganche y además en mi cuarto no había televisión.

No le echo la culpa a esto del fracaso de mi lactancia PEEEERO qué diferencia es amamantar cuando tienes un teléfono inteligente. Ahora, una cosa es que el tiempo que una nueva mamá pasa amamantando es mucho y el tener un tipo de entretenimiento lo hace más llevadero. Otra es siempre estar al teléfono cuando se amamanta, de tal manera que no se conectan nunca, o rara vez, las miradas de mamá y bebé en las sesiones.

Yo que me dedico a enseñarles a los padres cómo utilizar un cargador para llegar a conocer a su bebé de manera íntima. Cómo lograr un buen enganche para que su lactancia sea exitosa.  Poniendo siempre en primer lugar el contacto, siempre el contacto. Sin quererlo caí en la costumbre de consultar mi teléfono, casi siempre, al amamantar a mi tercera hija.

Como mamá emprendedora con negocio en línea fue muy fácil caer en la rutina de estar surtiendo pedidos, contestando dudas, arreglando inventarios, mientras amamantaba.  Era un tiempo libre, que pensaba estar utilizando sabiamente. Craso error. Acababa de leer un excelente artículo de Ibone Olza, ensalzando el contacto sobre cualquier otra experiencia al amamantar y me di cuenta en la siguiente sesión de amamantamiento: Mi hija no me veía, y no sólo eso; si notaba que yo la veía intensamente volteaba su cara como diciendo: ¿qué se trae mamá?. Tan extraña era para ella la experiencia.

Estar y no estar. Ser alimento y sólo eso. Devastador.

¿Qué hacer? En ese entonces mi niña no hablaba y decidí entonces, que cuando amamantara, iba a hablarle, a tocar su cara, a acariciar su cabello. Fue gradual, pero poco a poco volvimos a conectar.

Y ahora cuando reviso mi celular toco base para no perderme estas oportunidades de contacto en las que creo y además promuevo.

-Goretti

 

¡Bienvenidos!

Soy Goretti; mamá, esposa, amiga, asesora de porteo y educadora de lactancia. En este blog les comparto un poco de mi mundo; ahondando en los temas que me apasionan: porteo, lactancia, comida (vegetariana) y libros. Siéntanse como en casa y comenten todo lo que quieran. ¡Es un gusto tenerlos de visita!

-Goretti